etereo.
Y cada mañana está ese momento bello, casi mágico, etéreo, donde ya despiertos seguimos un poco dormidos, ese limbo donde no hay recuerdos ni dolor. Y es un segundo, un suspiro lo que dura.
Casi como si al despertar, en ese primer respirar, inhalamos sin vuelta atrás un poquito de nuestra vida y ahí nos despertamos. Y sentimos. Y así nos quedamos
No hay comentarios:
Publicar un comentario