Seguiré avanzando en dos ruedas con el viento en mi cara,
hasta encontrar en el asfalto tu piel pintada.
Escuchare mil melodías más, sin que una sobre
si eso hace falta para escuchar tu gastada voz decir mi nombre.
Y no dejare que el sol se valla
sin ver como el celeste de tus ojos brilla,
sin sentir tus manos bailando sobre mis costillas.
Es que hoy el día pintaba para en el río estar tirada,
teniendo una conversación con tu mirada.
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