jueves, 27 de enero de 2011

Día de enero

¿Soy yo esta? ¿De veras me encuentro acá?

Respirando el cálido aire de enero bajo las estrellas; en el pasto; a tu lado. Oyendo el sigiloso río, manos que golpean tambores; y risas, nuestras risas que por nada ríen. 

De veras estamos viendo las estrellas; mas no brillan muchas en el cielo, mi consuelo el centelleo en tus ojos. 

Está oscuro, somos los últimos, sumergidos entre el pasto y los yuyos cerca nos encontramos; tan cerca que tu respirar se enreda con el mío, y nuestros labios se funden ardidos; y solo se separan si surge sonreír, y así iluminan la oscura costa.

Tienes una extraña forma de ver la luna; para ti no son manchas ni agujeros; hay una cola, patas y orejas; ¡Un conejo habita en ella! Yo te confieso, amo su brillo sobre el río, y tu concuerdas conmigo.

Más allá del cielo y las docenas de bombones, no recuerdo bien que decíamos, ni recuerdo porque reíamos, pero tengo la certeza que lo disfruté tanto que me perdí en tus palabras, y no oyendo que decías me regocijaba con el silbido de tu voz.

Contigo no hay lugar para el mal humor, ni tristeza ni rencor, todo eso dejo del otro lado del portón cuando vienes por mi, todo lo malo se encoge chiquito, un montón.

Me quedaría toda la noche con vos, entre tus besos y abrazos, entre las sonrisas y miradas, las risas y las carcajadas, esperando de este sueño no despertar, que bien despierta no paro de gozar.


Aún no lo puedo creer, que esta sea yo.